México salió con la pólvora mojada y se estrelló una y otra vez contra la muralla de Angola en un empate sin goles que posterga hasta el último partido la respuesta a su deseada calificación a los octavos de final del Mundial de Alemania 2006.
Omar Bravo, que anotó dos goles en el primer partido, y Guillermo Franco, la tuvieron en varias ocasiones, pero siempre encontraron a un portero rival que se la jugó o a un defensa incansable en bloquear a la ofensiva mexicana.
El inicio y el final fueron espectaculares para México, pero el equipo volvió a tener sombras durante el partido y el rival se le echó encima y le dio qué pensar al técnico Ricardo La Volpe en la estrategia que ambos equipos jugaron.
Al principio México tuvo un par de aproximaciones a la meta del rival, la primera con un pase que Bravo no alcanzó a tocar y un disparo de Salcido arriba del travesaño con pocos minutos de partido. Pero nunca llegó el gol.