Italia y Estados Unidos, en la segunda jornada del Grupo E, afrontarán hoy en Kaiserslautern un partido de "alto riesgo", que contará con elevadas medidas de seguridad y que resulta, en lo deportivo, agónico para el combinado estadounidense.
La selección norteamericana que dirige Bruce Arena empezó con la decepción de una contundente derrota ante la República Checa (3-0) y sabe que de no ganar a Italia se puede ir a las primeras de cambio a la calle.
Sería un duro golpe para un "soccer" que, tras un buen mundial 2002, daría un paso atrás en su deseo de afirmar su identidad y aumentar el seguimiento en los Estados Unidos. Además aspira a romper la muy negativa racha de sus partidos mundialistas jugados en la Vieja Europa: ocho disputados y ocho derrotas.
Para ello, Bruce Arena deberá cambiar muchas cosas en relación al partido contra la República Checa, empezando por la mentalidad y disposición del equipo. El esquema 4-1-4-1 le dio nefastos resultados y agarrotó al equipo, que dejó una muy pobre impresión.
Lo lógico es que Arena, que afirma preocuparse más por los delanteros Luca Toni y Alberto Gilardino, que por Francesco Totti, dé entrada en el ataque a Eddie Johnson, quien salió en la segunda mitad ante los checos y fue el único que ofreció algo destacado.
CONCENTRACIÓN
El combinado estadounidense ha huido de los hoteles en su desplazamiento a Kaiserslautern. Se concentra en la base norteamericana de Ramstein, a una quincena de kilómetros y con 50.000 habitantes.