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Valore su mente y cuídela que Dios se la ha dado. Su mente junto con su espíritu es el centro vital del desarrollo, y progreso de su personalidad. Imagine que su mente es como la cabina de un avión; allí están todos los controles y radares para el funcionamiento del avión. Del buen funcionamiento de la cabina de mando, dependerá el fracaso o éxito del viaje. Así es la mente en usted. Sus sentimientos y emociones dependen de su propia mente. Si sus pensamientos provocan tensión, agresividad, tristeza, esto repercute en sus emociones y en su cuerpo. Existen testimonios médicos que afirman casos de personas, que con una mente negativa han cultivado pensamientos negativos y tristes deseando morirse, y se han muerto sin tener ninguna enfermedad grave. Vemos entonces cómo los pensamientos influyen en las emociones y en el cuerpo.
Su mente es el centro vital del desarrollo y del progreso de su personalidad, por eso usted tiene que hacerle la guerra a los pensamientos negativos, y acostumbrarse a pensar positivamente e influir en su cuerpo y en su espíritu. Elimine los pensamientos de culpa y agresividad. No tenga actitudes negativas. Valore la mente que Dios le dio.
HE AQUI ALGUNAS PISTAS PARA CUIDAR SU MENTE:
Siéntese en una silla, relaje su cuerpo y sus músculos. Piense que su mente ha
sido agitada por pensamientos negativos y le han provocado una tormenta. Imagínese que llega Jesús y calma
la tempestad. Allí está Jesús calmando su mal genio, sus nervios y sus pensamientos negativos. Imagine
al Señor calmando el lago de su propia mente. Aquí no hablamos de visión, sino de imaginación y
fe en que Jesús está haciendo. Sienta su mente en paz, como un lago sereno. Sonría y respire hondo.
Desaparecen los pensamientos negativos. Cierre sus ojos e imagínese un hermoso paisaje;
olvídese de
todo y métase dentro de este paisaje. Repita ahora lentamente las palabras: calma, paz, tranquilidad, serenidad.
Repita esto interiormente con la seguridad de que está recibiendo la ayuda de Dios. Repita varias veces el salmo 23:
"Tú eres mi pastor y nada me falta, en lugar de verdes prados me haces descansar". Luego dígase:
"No estoy solo, no estoy solo". Su mente ha quedado limpia, sana como un lago transparente. No hay suciedad, desaparece la
tempestad. Haga esto varias veces al día.
AHORA PRACTIQUE EL SIGUIENTE EJERCICIO:
Haga una lista de los pensamientos negativos más fuertes que usted tiene,
y así se dará cuenta del origen de ellos: miedos, temores, inseguridades, defectos del
prójimo, los males que le han hecho, y el porqué de su ira y su cólera.
Ahora, analice lo que le ha hecho cultivar estos pensamientos negativos. Piense el tiempo precioso
que usted ha perdido. La vida pasa, y está dejando de vivir momentos maravillosos por estar cultivando pensamientos
negativos. Propóngase cambiar de actitud. Ante un pensamiento negativo sustitúyalo
por un pensamiento positivo. ¿Se siente indigno, despreciado por Dios por sus pecados? Cambie. Dios lo ama.
Dígase: Dios está conmigo, me perdona y yo me perdono. Si tiene rencores contra alguien dígase: "yo
lo comprendo, yo lo amo, yo lo perdono". Esto es reemplazar los pensamientos negativos por pensamientos positivos.
Ore al Señor con amor y usted irá aprendiendo a convertir su mente en un lugar sagrado lleno de paz y armonía. Usted debe desterrar todo lo malo que venga a su mente. Hágase un lavado mental llenándose de pensamientos positivos. Ha habido personas que se han suicidado por cultivar pensamientos negativos. Queremos que usted sane y no se olvide ¡Con Dios usted es... Invencible...! |