No quiso servirle un trago y se formó el revolcón.
El hecho tuvo lugar la noche del sábado en un bar ubicado en Parque Lefevre.
Según la fuente, la parte afectada se encontraba con su cuñado, quien se encontraba en la ciudad capital desde hacía 10 días, pero en todo ese tiempo no había tenido la oportunidad de invitarlo a beber unos tragos.
Hasta que finalmente aprovecharon la fiebre del fútbol y salieron a saborear del alcohol.
Todo marchaba bien, pero un acalorado intercambio de palabras entre el cantinero y los clientes inició la pelea.
Ese mal entendido bastó para que por los aires volaran cervezas, botellas de secos y sillas.
"Coco loco", mote de la víctima, explicó que iba hacer todo lo que está a su alcance para interponer una denuncia en perjuicio de su agresor, el cantinero, quien aclaró que sólo se defendió de los demás.