La pérdida de peso de David Beckham y del resto de los jugadores ingleses en el partido contra Paraguay preocupa a su federación, alarmada por los efectos del calor reinante en la "caldera" de Fráncfort, pero ha dejado en cambio fría a la FIFA.
Las altas temperaturas en que se disputó el encuentro tuvo efectos físicos en Beckham y sus compañeros, que perdieron ayer entre 2,4 y 3,5 kilos de peso.
Beckham y los suyos consumieron en conjunto hasta 70 litros de agua durante el encuentro, mientras que lo normal serían 50 litros.
Ante esa necesidad de hidratación, la federación inglesa pidió a la FIFA que rectifique su normativa respecto al agua que puede beber un jugador en un encuentro y argumentó que por momentos se les impidió tomar el líquido que precisaban. ¿Será esta la razón para el bajo juego de los ingleses?