Un estudio llevado a cabo en Inglaterra determinó que la mayoría de las mujeres prefiere comer chocolate antes que tener relaciones sexuales y una de las explicaciones más dicientes del fenómenos fue: "el chocolate nunca traiciona".
El público machista tendrá razones de peso para identificarlo como el enésimo capricho femenino, pero lo cierto es que una inofensiva barra de chocolate puede convertirse en el adversario más peligroso de una relación en suspenso por el bajo rendimiento sexual.