El presidente de EE.UU., George W. Bush, levantó el tono de voz sobre Kosovo en una intervención en Albania, donde afirmó que la ONU debe decidir ya el futuro de esa provincia serbia, y que si no se logra un pacto habrá llegado el momento de decir "ya es bastante, Kosovo es independiente".
La declaración parecía apuntar a que si no hay avances en Naciones Unidas, EE.UU. reconocería la independencia de esa región, de mayoría albanesa, pero la Casa Blanca salió al paso para matizar las palabras del presidente.
Gordon Johndroe, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad, clarificó que EE.UU. "sólo opera en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU".
En una comparecencia ante la prensa junto con el primer ministro albanés, Sali Berisha, Bush dijo que los representantes de su país negociarán con los diplomáticos rusos y europeos para buscar una posición común y que "hay que hacer un esfuerzo para encontrar una manera, de forma que todo el mundo diga es una buena idea".
"Pero si no se encuentra, llega un momento, más pronto que tarde, en que se tiene que decir, ya es bastante, Kosovo es independiente", subrayó el presidente estadounidense.
Bush señaló que la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, "va a presionar con fuerza para ver si podemos alcanzar un acuerdo, y si no, vamos a tener que actuar, porque la independencia es el objetivo".
El proceso en la ONU sobre el futuro de Kosovo está actualmente paralizado debido a que Rusia, aliado tradicional de Serbia, se opone a su independencia y ha amenazado con usar su derecho de veto para bloquear cualquier resolución en el Consejo de Seguridad.
El plan sobre la mesa, presentado a principios de febrero por el enviado especial de la ONU, el ex presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari, contempla la independencia bajo tutela internacional de esa provincia serbia, donde el 90% de sus dos millones de habitantes son albaneses.
"Creemos de forma enérgica en la independencia" de Kosovo, reiteró Bush, tras una reunión con Berisha en la sede de la jefatura del Gobierno, en el centro de Tirana.
En cambio, el primer ministro de Serbia, Vojislav Kostunica, rechazó en Moscú "completa y definitivamente" el plan de Ahtisaari y dijo que "va en contra de la Carta de la ONU y le arrebata a Serbia un 15% de su territorio".