¡No hay duda! El fútbol une a pueblos, familias y ayuda, económicamente, a muchas personas.
En el marco de la Copa Oro de la CONCACAF, los panameños, henchidos de patriotismo, se reúnen para ver jugar a su selección. Cada gol es un motivo para explotar de emoción.
En la casa de Luis Quiñones, en la comunidad de Paraíso, en San Miguelito, la gente confiaba cien por ciento en la victoria ante Cuba; pero bueno, será para la próxima.
"Cuando juega la selección, eso nos beneficia en lo económico y, además, representa para la gente un momento de distracción y esparcimiento", comentó Omar Rivera, propietario de la parrillada La Tentación, ubicada en Villa Guadalupe, donde se crió Blas Pérez, el delantero criollo del momento.