Con muchas dudas amanecieron los moradores de Llano Bonito, en Juan Díaz, tras el voraz incendio que se suscitó la noche del martes en la empresa "Servicentro Ancón".
El fuego que consumió dos camiones cisternas con más de 18 mil galones de combustible, según los moradores, se debió a que en la compañía estaban soldando.
"No fueron dos explosiones como han querido mencionar algunas autoridades, por el contrario, las detonaciones fueron múltiples", dijo Ana María Rodríguez, quien fue testigo del siniestro.
Una de las versiones que manejan los moradores es que estaban robando combustible, gasolina y diesel, ya que en el lote de Ana María hay cuatro tanques de cinco galones que han sido lanzados a su terreno untados con derivados de petróleo.
También se conoció que estaban pasando gasolina de un camión a otro y que la máquina que realiza ese proceso se calentó y como en el piso había combustible, se incendió.
Más de 180 camisas rojas se presentaron al lugar para controlar el siniestro, el cual no afectó a la iglesia que está a un lado de la empresa, pero sí al taller de "Tornería Asprilla".
El SINAPROC, inspectores de la Oficina de Seguridad de los bomberos, la Policía y la aseguradora de la empresa, desde muy temprano, se presentaron al lugar.
Con lágrimas en sus ojos y gestos de sufrimiento, Ana María Rodríguez -quien tiene toda su vida de vivir en Llano Bonito- narró su experiencia del siniestro que desveló a los moradores de Juan Díaz la noche del martes.
Según cuenta Ana María, esa noche se encontraba en la parte de atrás de su casa, la Nº 5168, bañando a sus perros, cuando de pronto escuchó un estruendo y toda su casa se iluminó.
"Eran muchas las explosiones. Yo quedé asustada y lo primero que hice fue agarrar a mis perros", expresó Rodríguez.
Entré en el carro con los perros, lo encendí y salí a la calle, no me importó si la casa se quemaba, pero quería salvar a los animales, dijo Rodríguez. El incendio se dio a las 6:45 de la noche del martes.
LAS QUEJAS
Con el incendio se derramó combustible y corrió a una zanja que pasa por la parte de atrás de los edificios Norma 1-2 y La Paz.
Situación que preocupa a sus residentes por la contaminación a la cual están expuestos sus hijos, quienes a sólo metros juegan en una cancha deportiva.
Aceite y gasolina es lo que se ha mezclado con el agua que corría por la zanja.
Unidades de los camisas rojas colocaron 18 sacos con arena para detener el agua contaminada. Varias unidades policiales vigilaban el lugar, para evitar que un morador intente penetrar el área.
Los policías fueron colocados después que Rodríguez observó a un "piedrero" entrar.
"Los cierre de calles no son las soluciones de los problemas, pero haremos todo lo necesario para que se nos escuche", acotó Ana María Rodríguez.
Pavor causaron las explosiones que estremecieron los edificios, manifestaron los residentes de los inmuebles.
ANTECEDENTES
Desde que se estableció la compañía Servicentro Ancón en el lugar, hemos protestado, debido a que nunca se nos ha enseñado si tienen el permiso para distribuir combustible, dijo María Cecilia Rodríguez, otra de las moradoras afectadas.
Dos árboles frondosos que antes tenía en su patio la señora Ana María Rodríguez, se han secado producto del combustible.
QUIMICOS
Seis tanques de 15 latas llenos del ácido arsénico reposa en la empresa, dijo Ana María, quien agregó que si las llamas tocan ese químico quién sabe qué hubiera sido de todos ellos. Hasta el momento se desconoce si serán trasladados los químicos del lugar.