La policía española desarticuló dos redes que obligaban a brasileñas, paraguayas, argentinas y colombianas a prostituirse, en sendos operativos que se saldaron con la detención de 17 responsables y de 70 extranjeras en situación irregular.
Ocho españoles y cuatro paraguayos eran considerados como los máximos responsables de una organización que se dedicaba a introducir ilegalmente mujeres paraguayas, a las que explotaban en la práctica de la prostitución.
Unas 63 mujeres, en su inmensa mayoría paraguayas, y dos colombianas, fueron detenidas por estar en España en situación irregular.
El modus operandi de ambas redes era bastante similar: captaban a mujeres en situación de necesidad, a las que ofrecían pagar la totalidad de los gastos del viaje para venir a España. En el caso de la red de paraguayas, les prometían trabajos como empleadas de supermercado o camareras.