Al llegar a la adolescencia, la competencia sigue, los celos se vuelen académicos o por fortaleza y se demuestra esa fortaleza peleando, discutiendo y gritando, más que el otro. Establezca un contrato de lo que se permite y lo que no se permite dentro del hogar.
Cuando nace un hermanito no planificado, los padres cometen el error de creer que el adolescente puede hacer el rol de los padres y cuidar a su hermano, no teniendo en cuenta las necesidades de socializar del chico. Esto lesiona su autoestima, pues el nuevo bebé es un "estorbo". "Si tengo malas calificaciones y no logro mejorarlas, entonces voy a convertirme en el malo, porque así logro llamar la atención".
Por lo general los niños con personalidad más débil desarrollan los síntomas, mientras que los otros hermanos tienden a reprimirlos, comen más, se orinan en la cama, tienen ansiedad, ven mucha televisión. Pueden hacer dinámicas en el hogar: "Amigo secreto", "Cartas anónimas" en la que escribirán lo que les gusta y lo que puede mejorar su hermano. Hay que ser creativos.