Varias personas me han preguntado lo que pasaría si hoy hacemos una encuesta sobre el respaldo de los panameños hacia sus gobernantes. Era lógica la respuesta: Raya al presidente por dejar que todos los hombres y mujeres de este país tengan que trabajar hasta más allá de los sesenta años para acceder a una merecida jubilación.
El próximo 20 de noviembre, si es que el Gobierno de turno no cambia de parecer, se realizará un referendo sobre la aprobación de la ampliación del canal interoceánico. Esta consulta, muy sensitiva para el desarrollo económico del país, debe tener el aval positivo por parte de la población panameña para realizar el proyecto de la construcción del tercer juego de esclusas.
Empero, la coyuntura actual no es la más buena para efectuar ese referéndum. La funesta Ley 17 que regula la seguridad social, ha provocado que el pueblo esté muy enojado con el presidente Martín Torrijos, al punto que la popularidad del mandatario haya llegado a bajar a -0.1 puntos en mayo, de los 28 que tenía en enero pasado.
En el caso que se convoque al referendo canalero en noviembre, el país corre el peligro de sufrir una especie de "harakiri socio-económico", puesto que algunos utilizarán la consulta popular para rechazar al gobierno del Partido Revolucionario Democrático (PRD) por implementar una reforma que sube la edad de jubilación de los hombres a 65 años y de las mujeres a 60.
Es urgente, por interés nacional, que el gobierno de Torrijos posponga el referendo canalero, el cual se convertirá, a sólo cinco meses de aprobada la nueva ley sobre el Seguro Social en un rotundo "No", contra el presidente panameño.
No más solo hay que recordar que el pueblo, en cualquier país de la bolita del mundo, siempre piensa en los problemas cotidianos, en vez de los proyectos macroeconómicos que, a la larga, traerán supuestos beneficios al Estado.
Hace poco, en Francia y Holanda se realizaron referendos sobre la Carta Magna Europea. Las poblaciones de esos países se manifestaron rechazando el importante documento de integración regional, como una forma de castigo indirecta a los gobernantes en París y Amsterdam cuyas políticas hizo perder miles de empleos por la empecinada unión al bloque continental.
¿Se repetirá este rechazo en Panamá? Tan solo hay que recordar que el PRD no ha tenido mucha suerte con este tipo de consultas en años recientes.
El 30 de agosto de 1998, el entonces presidente Ernesto Pérez Balladares sufrió un amplio rechazo popular por su intento de reelección presidencial. Y es que el pueblo panameño, en ese día importante, se sacó el clavo y castigó al "Toro" por la política de privatizaciones de empresas eléctricas y la telefonía pública, la cual encareció desde entonces el costo de la vida en el istmo.