En medio de estas condiciones naturales, ha sido el cultivo del cocotero la producción por excelencia destinada a los comercialización y al intercambio; principalmente con las Canoas colombianas que desde hace décadas realizan esta actividad económica, que les ha permitido obtener de manera casi permanente, no solo significativos ingresos en efectivo, sino mediante el trueque.
El coco se utiliza como moneda de cambio, donde las comunidades Kunas logran abastecerse de productos domésticos y de variada mercancía, sustituyendo la nacional.
Este cultivo aunque sigue siendo el más económico, ha disminuido sensiblemente por las plagas y enfermedades que han afectado las plantaciones en amplios sectores del litoral costero del atlántico, reduciendo considerablemente la producción por palma, problema fitosanitario que ya esta siendo analizado y evaluado por las instituciones del sector agropecuario.