El presidente Luiz Inacio Lula da Silva intentaba ayer contener el vendaval político desatado por denuncias del diputado Roberto Jefferson, hasta ahora su aliado, sobre remesas pagadas por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) para comprar la lealtad de varios legisladores brasileños.
Jefferson, del Partido Trabalhista Brasileño (PTB), dijo que el Tesorero del PT, Delubio Soares, pagó desde 2003 a 2005 unos 30.000 reales por mes (12.500 dólares, al cambio actual) a varios diputados.
El escándalo se amplió con denuncias de que el PTB y Jefferson exigían a través de un amigo la suma de 400.000 reales (unos 166.000 dólares) mensuales al presidente del estatal Instituto de Reaseguros de Brasil (IRB).