Pocos gobernantes de Colombia han logrado desafiar a los grupos insurgentes, a la delincuencia y al narcotráfico como lo ha hecho Alvaro Uribe Vélez. Quizás este detalle le permitirán mañana a este controversial mandatario ganar su segundo periodo seguido como presidente.
Unos 26 millones de colombianos acudirán a las elecciones, convertidas en un mero referéndum a la gestión de Uribe, más que la opción de cambiar timonel en medio de la tempestad.
En Panamá, la numerosa comunidad de inmigrantes colombianos también participará para escoger un mejor futuro, de cara a superar las grandes adversidades que han obligado a muchos a emigrar para encontrar un nuevo hogar.
Los colombianos ya están cansados de la guerra, del problema de los desplazados, del hambre y la pobreza generada por la violencia. Desde 1961, el vecino país sudamericano no vive un segundo de paz, en donde la sombra del secuestro y las ocasionales matanzas han provocado el éxodo de muchos hacia otras naciones.
Y es que Colombia hace lo imposible por superar las adversidades. No hubo otra alternativa que extender el brazo fuerte del Ejército y de los elementos policiales para detener el desenfreno de los guerrilleros izquierdistas y narcotraficantes. La clásica "Mano Dura" de Uribe incluso obtuvo la parcial desmovilización de 15, 000 paramilitares de ultraderecha.
Las elecciones en Colombia definirán un gobierno más estable para Uribe, de ganar el presidente ante candidatos como Carlos Gaviria y Horacio Serpa. Expertos en política latinoamericana y periodistas de ese país estiman que un segundo mandato del actual gobernante permitirán negociaciones más directas con las FARC y el ELN de la extrema izquierda.
Si Uribe logra la paz con los grupos rebeldes, ese será su legado.