Su principal aplicación es culinaria, y con una preparación especial se tiene un sabor característico, agradable al paladar, acompañando diversos platos.
Otras de las aplicaciones es en la industria de conserva, ayuda a evitar la fermentación de los alimentos, tiene propiedades afrodisíacas y ante todo farmacológicas como las diuréticas, antirreumáticas y antiartríticas.
Contiene aminoácidos, es muy rica en minerales y sus principales activos son: pectina, saponina, glucocapparina, fitormonas y vitaminas.
El origen de su nombre proviene del griego "capparis" y del árabe "alkabara", refiriéndose a sus gastrónomos.
Las alcaparras poseen un sabor ligeramente amargo que las convierte en un acompañante idóneo para un buen número de platos, algunos de ellos pertenecientes a la tradición gastronómica de diferentes países.
Su consumo data de la antigüedad, por lo que su presencia va unida a la elaboración de muchos de los platos más tradicionales de la gastronomía mediterránea.
El pescado es uno de los alimentos con los que más se emplean las alcaparras.
Este es el caso del salmón fresco y ahumado, las anchoas, así como un buen número de platos que emplean pescado en su elaboración como la pasta.
El pollo también consigue un sabor especial si se acompaña con alcaparras e incluso algunos vegetales como las alcachofas.