La visita que recientemente realizara el presidente Martín Torrijos a Washington, parece haber despejado toda duda sobre el formal compromiso de los Estados Unidos, de firmar un tratado de libre comercio con Panamá.
Lo que no sé, es qué tanto estén los empresarios como las instituciones de gobierno de nuestro país, preparados para aprovechar las posibles oportunidades comerciales.
Ha sido noticia de primera plana, acciones de la Dirección General de Aduanas por los descubrimientos de arroz y de aceite de cocinar, que quisieron introducir de contrabando. Pero, esta es una tarea tradicional y rutinaria de Aduanas.
Sería muy tranquilizante saber si esta institución que dirige el Lic. Julio Kenion, ya ha contemplado los cambios en la normativa comercial y en su organización interna, para poder enfrentar exitosamente el necesario incremento del movimiento comercial que se producirá al empezar a regir un tratado de libre comercio con los Estados Unidos.
Es lógico pensar que normas como la de origen y de las reimportaciones, sufrirán modificaciones, lo que obligará a implementar todo un programa de capacitación no sólo técnica, sino, del inglés para el personal. Además de la necesidad de digitalizar las declaraciones de importación y de exportación de mercancías. Las exigencias norteamericanas para un TLC, alcanzan aspectos sensibles, como la piratería o el derecho de autor.
Cuando se analiza las evaluaciones que se hicieron sobre el poco éxito mexicano, después de 10 años de un acuerdo comercial con los Estados Unidos, se reafirma el hecho de la necesidad de estar bien preparados en los diferentes aspectos inherentes.
En el caso de Aduanas, la idea es reorientarla para que pase de ser un ente meramente recaudador de recursos, a uno de certificación técnica de las reglas de origen de las exportaciones panameñas y de las importaciones de los norteamericanos.