El mandatario Martín Torrijos anunció ayer una reforma "integral" y gradual a la Caja de Seguro Social (CSS), afirmando que la situación de la entidad es dramática, al punto que en siete años, no habrá fondos para pagarle a "nadie las jubilaciones".
Torrijos dijo que se encontró una fórmula para que las reformas se apliquen gradualmente, durante un periodo de 10 años, sin que los cambios generen sobresaltos en la planificación de los que están próximos a jubilarse, pero garantizarán la estabilidad financiera de la CSS por 40 años.
La propuesta incluye aumentar la edad de jubilación a 65 años para los hombres y 62 años para las mujeres y un incremento en las cuotas de 1. 75% que aportan los obreros y patrones.
"La reforma escalonada tiene que ser compatible con la fortaleza financiera de la Caja. No podemos aceptar que la institución se desmorone y la jubilación se convierta en un espejismo", expresó Torrijos.
La propuesta también incluye, traspasar al patrimonio de la CSS las concesiones de los corredores Norte y Sur, cuando éstos pasen a manos del Estado, así como los que se construyan en el futuro. Los corredores captan ingresos diarios estimados en B/. 14 mil.
Además se contempla la creación de un fondo por B/. 20 millones destinados a los trabajadores de alto riesgo: Construcción, bananeras y cañeros.
También se promete un aporte de B/. 60 millones en los próximos años para estabilizar el sistema de enfermedad y maternidad.
Sin embargo, el jefe del Ejecutivo reconoció que todo ello sumado no alcanza a aliviar la "gigantesca crisis financiera" de la CSS en la que se encuentra la Caja.
El mandatario resaltó que el "problema es profundo y va a requerir de un esfuerzo nacional, destacando además que no está en juego la popularidad del gobierno, ni el resultado de las próximas elecciones.
Martín Torrijos dijo que no lo eligieron para esperar milagros, sino para enfrentar y solucionar los problemas por muy difíciles que sean.
Reiterando que la situación de la CSS es "dramática", Torrijos dijo que no había una fórmula fácil, ya que todas las soluciones van en contravía de las conveniencias políticas, pero aún así prefiere proponer una reforma ahora, que pasar agachado y ser cómplice del engaño de un sistema, que, tal como esta, hoy no le puede asegurar el futuro a nadie.
"Yo no quiero ver en Panamá los desbordamientos sociales como el que han vivido otros países cuando las instituciones no pueden pagar las jubilaciones o tienen que reducirlas sustancialmente para no cancelarlas del todo", añadió.