Tras la invasión norteamericana de diciembre de 1989, se desató un saqueo generalizado, que por poco acaba con la economía del país. Hubo que hacer un gran esfuerzo para reconstruir al país, pero con la fe de los inversionistas, Panamá se recuperó a los pocos meses.
El pillaje de esos días fue un hecho vergonzoso que nunca debe repetirse.