La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Louise Arbour, solicitó una investigación independiente sobre la represión del gobierno de Uzbekistán contra los manifestantes en Andizán.
Diplomáticos y funcionarios de la ONU recorrieron la ciudad oriental de Andijan escoltados por funcionarios oficiales para investigar versiones diferentes acerca de los choques desatado.
Las fuerzas leales al gobierno de Islam Karimov reprimieron las protestas en Andijan y el total de muertes varía. El gobierno dijo que el total de muertos ascendió a 169 en Andijan, pero según los activistas de la oposición en los choques murieron más de 700 residentes.