Los autos modificados son una moda que llegó para quedarse y esto lo sabe muy bien Rubén Ruje, propietario del "Taller Ruje", ubicado el Calle 5ta. Río Abajo.
Los autos que llegan al taller se convierten en verdaderas piezas de arte automotriz. Las modificaciones que se le hacen son innumerables y el costo es lo de menos, si se quiere ser el mejor en los "car show" y en la avenida.
El carro "pick up" que fue en algún momento un carro común y corriente, ahora tiene pantalla plana en la parte trasera del vagón y un juego de bocinas con suficiente potencia como para que todos escuchen.
La parte interior del carro cuenta con butacas o sillas de autos de carrera, una pantalla chica, por si no hay espacio atrás, ver la película o jugar nintendo adentro; un equipo de sonido con todas las especificaciones y luces en los pedales del acelerador.
También tiene luces fluorescentes verdes en la parte de abajo del carro, un vagón que se levanta de un costado y una puerta, la del acompañante, que se abre automáticamente hacia atrás.
Pero como si fuera poco cuenta con relojes de temperatura, defensa, tapa y guardafango modificados, vidrios eléctricos, rines de lujo, un mofle que tira candela y graffitti en la tapa trasera del vagón, donde está la pantalla plana de la computadora.
Un carro naranja-amarillo que causa furor donde llega.