Los panameños nunca ganaremos un campeonato por ser precavidos. Es que no recordamos el viejo dicho de "más vale prevenir que lamentar". En muchas de nuestras actividades como pueblo y como individuos, se nota esta falta de prever las cosas para evitarnos problemas y tragedias mayores.
Esta realidad la tiene que unir a que tampoco conocemos la palabra mantenimiento. Ya es clásico que se gasten miles de balboas en comprar una máquina, y no se destine un centavo para su mantenimiento.
Al final, la maquinaria se dañará porque no le dieron mantenimiento y se perderá una costosa inversión.
Tal vez esta característica del panameño se deba a que no nos entra en la cabeza una simple palabrita: planificar.
Son pocos los que vivimos en este pequeño pero bellaco país, que tratamos de planificar nuestra existencia.
A veces a usted lo ven como bicho raro cuando está haciendo anotaciones en una agenda, o dice que debe revisar su libreta de actividades para ver si puede hacer algo.
Conozco ejecutivos que ni siquiera tienen una cartera digna, donde guardar documentos y dinero. Cuando le enseñaba a un radioperiodista esta necesidad, me miraba con cierta lástima, como pensando que era una pérdida de tiempo tener en una cartera su dinero y documentos personales.
Digo lo anterior porque ahora con las lluvias volverán las benditas inundaciones de todos los años. "Ya eso no es noticia", dirán algunos viejos periodistas, cansados de cubrir la misma noticia año tras año.
Y es que durante el verano a ninguna autoridad se le ocurre limpiar zanjas, quebradas, alcantarillas y otros sitios propensos a inundarse, porque fueron tapados con desperdicios y basura.
Claro que las abundantes lluvias tropicales buscarán por donde desalojar el agua. Al estar tapados los desagües, entonces vendrán las inundaciones que tanto perjudican especialmente a gente humilde.
Miles de balboas se ahorrarían las instituciones de ayuda social, con un simple plan de prevención para limpiar los desagües al final del verano.
Lo mismo sucede con algunas barriadas que se construyeron con drenajes deficientes. En lugar de buscar la manera de corregir el mal, lo que sucede es que se hacen de la "vista gorda" y ¡pum! Aparecen las inundaciones tradicionales.
Me parece que en escuelas y universidades debería impartirse una nueva materia: la necesidad del mantenimiento y la prevención.