En nuestro fútbol la ficción supera a la realidad. Es surrealismo puro, al mejor estilo de Dalí. Es la cuadratura del triángulo. O, si prefiere, la reinterpretación cabal, (en versión corregida y aumentada) de Don Quijote.
Y para entenderlo se requiere de un amplio conocimiento del arte abstracto. O ser un genio matemático para descifrar sus códigos. O estar loco como el Ingenioso Hidalgo.
O vivir en la realidad actualizada de sus dirigentes, muy distinta a la mía, con más de treinta años involucrados en el fútbol criollo, en todas sus facetas.
¿O será que mi extenso recorrido por los intrincados vericuetos del balompié nacional habrán disminuido mis neuronas para no poder entender las revolucionarias acciones de sus actuales dirigentes?
Por favor, que alguien me explique porqué se juegan partidos de semifinales de la ANAPROF a las cuatro de la tarde en plena época lluviosa y a mitad de semana.
Suplicó que alguien me haga comprender porqué importar árbitros extranjeros en las semifinales a un costo muy alto para nuestro medio y luego utilizar oficiales panameños en la Final a un costo infinitamente inferior.
Ruego encontrar algún genio que me descifre como hará la ANAPROF para jugar en la oscuridad en caso que los partidos de esta tarde se extiendan a tiempo extra y a tiros desde el punto penal, si hubiese empates en el marcador global.
Por suerte pertenezco a esa amplia mayoría que no somos eruditos en arte abstracto, ni estamos en el reducido clan de genios. ¿O será que todos estamos locos?
¿Qué opina usted, caro lector?