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A los 28 años de edad Darrel Durbin estaba convencido de que su vida había finalmente dado un giro para bien. Después de años de búsqueda de su padre biológico, al fin lo había localizado. Lo que es más, el hombre que no había puesto los ojos en Darrel por 28 años estaba complacido y receptivo por el futuro encuentro con su hijo.
Darrel había tenido otro golpe de buena suerte. Su novia, Mary Cheshire, de 30 años, había consentido en casarse con él. Mary y sus dos hijos, de 12 y 6 años de edad de un matrimonio previo, se habían mudado a la casa rodante de Darrel en el cercano Palatka.
Darrel había pasado una juventud tumultuosa sin un padre. Quizás fuera por eso que disfrutaba estando con los dos hijos de Mary. En pocos meses, en el otoño de 1988 se había comprometido, estaba en camino de adquirir dos hijos y había encontrado a un padre largamente buscado. No hay que asombrarse que les dijera a todos los conocidos que su vida había dado un cambio. El futuro se veía brillante.
Alrededor de las 2:30 de la madrugada del 30 de octubre, el vecino de Darrel se despertó sobresaltado. Creyó haber oído explosiones del motor de un auto y miró a través de la calle. Cuando no vio nada inusual, pensó que había estado soñando y se volvió a dormir.
A la mañana siguiente, su esposa dijo que le pareció que había oído disparos de armas. Con la curiosidad despertada, el vecino de Darrel cruzó la calle para investigar. Inmediatamente notó algo peculiar. Los cuatro neumáticos de ambos autos en el camino de la casa habían sido cortados. El vecino no corrió riesgos. Llamó a la Policía.
El primer oficial en llegar a la escena encontró el remolque sin llave. Adentro descubrió el cuerpo desnudo de Darrel que yacía en una cama. El cuerpo de Mary estaba en posición sentada en un sofá en el living. Una sábana había sido tirada sobre su regazo.
Los detectives estuvieron pronto en la escena del crimen. Justo fuera del remolque notaron lo que parecía ser la huella fresca de un pie. Se le hizo un vaciado de yeso. Ambas víctimas habían sido baleadas directamente en el pecho con una escopeta.
Una autopsia reveló más tarde que Darrel había sido baleado con el caño de la escopeta colocado a no más de unos cuantos centímetros de su pecho. A Mary le habían tirado desde una distancia de unos dos metros. Los casquillos recuperados indicaban que el arma era una escopeta calibre 12.
Los detectives estimaron que la muerte había ocurrido entre las 7:30 del sábado a la noche, cuando ambas víctimas habían sido vistas con vida y la 1 de la tarde del domingo cuando sus cuerpos fueron descubiertos. Después de entrevistar al vecino de Darrel, los investigadores pensaron que él y su esposa habían oído los disparos fatales, lo que fijaba el tiempo exacto de su muerte a las 2:30 de la madrugada del domingo. También confirmaron que los dos hijos de Mary estaba afuera ese fin de semana, visitando a unos parientes en St. Agustine.
El ex marido de Mary, Steven Cheshire, no había tomado la separación de Mary muy bien. Ella había iniciado juicio de divorcio, y había citado crueldad física como base para la acción. Una recomendación en la petición solicitaba que no se informara a Steven, dónde estaba viviendo ella.
Mientras tanto, Steven se había conseguido una novia. Coincidentemente, ella vivía sólo a una corta distancia de la casa rodante de Darrel. Además, un oficial patrullero local dijo a los detectives investigadores que lo había visto a Steven conducir por el camino cercano al remolque de Darrel alrededor de las 2:00 de la madrugada en el domingo del crimen. Estaba seguro que era Steven porque lo conocía personalmente y además, Steven estaba conduciendo una distintiva pick-up amarilla del Departamento de Transporte.
El a menudo venía a horas intempestivas, así que no encontró la visita inusual. Añadió que Steven parecía trastornado por algo.
La policía se contactó con los parientes de Mary en St. Agustine, donde sus dos hijos estaban pasando el fin de semana. Se enteraron que Steven había visitado a los muchachos ese sábado. La reunión no había resultado bien. Por primera vez descubrió que Mary estaba viviendo con otro hombre. Su hijo mayor le dijo, "mamita quiere que le digamos papá al otro hombre". Dicha por su hijo, esta información fue devastadora. Steven estaba fuera de sí. Insistió en que los niños le dieran la dirección de su madre.
Los detectives intentaron detener a Steven en su casa, pero no estaba allí. Obtuvieron una orden de cateo para entrar a la casa. Adentro, recuperaron dos escopetas calibre 20, pero la escopeta calibre 12 que sabían que poseía Steven no se encontró por ninguna parte.
Los investigadores se dieron cuenta que el pájaro había volado. No tuvieron dificultad en localizarlo en la casa de un pariente en Newport, North Carolina. La primera cosa que Steven dijo a los interrogadores fue: "Creo que quisiera invocar el derecho a asesoramiento". Sin embargo, consintió en darles sus zapatos a los detectives. Los expertos estuvieron de acuerdo que uno de los zapatos podría haber dejado la huella levantada afuera del remolque de Darrel.
Una búsqueda en la camioneta del Departamento de Transporte descubrió una remera manchada de sangre y un par de jeans. Ambos artículos habían sido mencionados por la novia de Steven como la ropa que estaba usando cuando la visitó en la madrugada del domingo. Eso era suficiente. Steven fue acusado de dos cargos de asesinato en primer grado. Renunció a la extradicción y fue devuelto a Florida para ser sometido a juicio.
Pero tiempo más tarde, un Gran Jurado acusó a Steven de dos cargos de asesinato en primer grado, robo de un alojamiento estando armado, disparar dentro de un alojamiento ocupado y malicia criminal.
En una causa previa al juicio, el fiscal en jefe informó al juez Roberto Perry que el acusado había rechazado un arreglo de declararse culpable. El Estado le había propuesto retirar los dos cargos de asesinato en primer grado si Steven se declaraba culpable cambiándolos por dos cargos de asesinato en segundo grado y los otros cargos en contra suya. Steven no quiso saber nada de ello. Insistió que era inocente y solicitó un juicio rápido.
El 22 de mayo de 1989, Steven fue sometido a juicio. Después de deliberar por ocho días, el jurado de Florida lo encontró culpable de los cinco cargos. Recomendaron sentencias de cadena perpetua para cada uno de los asesinatos. Dos meses más tarde, el juez Perry desestimó la recomendación del jurado y sentenció a Steven a morir en la silla eléctrica de Florida. También entregó una adicional de 16 años de cárcel por los tres cargos restantes.
Un poco más de un año después la Suprema Corte de Florida dispuso que el juez se había equivocado al no tomar en consideración la recomendación del jurado e imponer a Steve la pena capital. Las sentencias de muerte fueron reducidas a dos sentencias de cadena perpetua a correr consecutivamente. |