La exposición a una luz artificial de intensidad similar a la solar puede aliviar la depresión de forma equiparable a la psicoterapia y a la medicación.
Así de contundente es la conclusión de un informe emitido por la Asociación Americana de Psiquiatría, quien realizó un reciente estudio sobre los beneficios de la iluminoterapia.
¿Cuál es la magia de esta luz artificial? Pues el engaño. El tratamiento pretende modificar el reloj interno que regula los ciclos de actividad del organismo, que reside en el cerebro y se activa por el estímulo lumínico.
Cada vez más trabajos científicos apoyan la teoría de que la disminución de las horas de sol durante el invierno propicia que ciertas personas desarrollen síntomas depresivos y que su actividad decaiga, como si fueran osos en invernación.
El potencial terapéutico de la luz artificial intensa es objeto de discusión desde hace 20 años, cuando un investigador estadounidense se percató de que ciertos pacientes depresivos sólo experimentaban síntomas durante los meses invernales y mejoraban con la llegada de la primavera.
Así se definió un nuevo subtipo de alteración psiquiátrica, el trastorno afectivo estacional o depresión estacional.