La limitación adoptada por la Asamblea Nacional para el debate del proyecto de reformas a la Caja de Seguro Social, parece ser el punto de conflicto, aún antes de la presentación de la iniciativa del Ejecutivo.
Establecer un límite de 30 minutos por participantes en el primer debate, equivale -según los sindicatos- a dedicar 15 segundos para exponer los puntos de vista por cada uno de los 200 artículos que se dice conforman el proyecto.
Casi la mayoría de los sectores del país, reconocen la necesidad de modificar el sistema de seguridad social, para evitar el colapso de la institución, pero tampoco se pueden aceptar limitantes para el debate.
El tema es sensitivo y el Organo Legislativo es la principal ventana de expresión de los sectores del país.
Coartar esa libertad, sólo contribuye a radicalizar más a las centrales obreras que rechazan cualquier propuesta oficialista.
Hasta ahora, el proyecto del Ejecutivo es el mejor secreto guardado. Todo indica que apenas se tendrá 40 días para debatir esa iniciativa y por ende es contraproducente limitar la discusión.
Al mismo tiempo se hace necesario reiterar al gobierno y a los obreros que se debe mantener un clima de respeto, para evitar que las pasiones se desborden.
Ni protestas violentas ni represión se hacen necesarias. Que cada quien exponga sus puntos de vistas, respetando los derechos de cada parte.
Hacer lo contrario, sólo traería enfrentamientos innecesarios.