Como dice el dicho: "El casado, casa quiere", situación que trae como consecuencia que los hijos se independicen de los padres, Sin embargo, muchos ignoran que tal vez deberán recibir a sus progenitores cuando éstos estén más viejitos y no puedan cuidarse solos.
El geriatra Eric Blake, explica que cuando los adultos mayores "no pueden resolver las actividades básicas de su vida diaria, es decir, bañarse, vestirse, acudir al baño o alimentarse por sí mismos, entonces es necesario que dejen de vivir solos y que se los atienda de manera constante", ya sea por medio de una cuidadora en su propia casa, o en la vivienda de sus hijos.
Esta última situación debe ocurrir siempre y cuando al adulto mayor se le reconozca como un familiar más dentro de la casa y no crea que se le hace un favor. Que se admita que está ahí por una "conveniencia mutua de afecto y cariño", para que no se sienta endeudado permanentemente.
Los hijos deben respetar las decisiones y preferencias de sus padres deben entender que el adulto mayor tiene sus propios gustos. Sin embargo, advierte que distinto es el caso de una persona de la tercera edad que esté enferma, particularmente cuando disminuyen sus facultades mentales, ya que ahí el hijo debe hacerse cargo de sus necesidades por razones médicas, por lo que la libertad de acción de su papá o mamá necesariamente se verá disminuida.
EL HOGAR IDEAL
El especialista advierte que una vez tomada la decisión de acogerlos, lo principal es que su habitación esté en un primer piso, para que de esta forma no tengan dificultades al subir las escaleras. Asimismo, es recomendable que la cama se instale en un nivel donde el adulto mayor quede cómodo al sentarse con las piernas en ángulo recto.
Añade que es importante que la habitación esté cerca de la de algún otro familiar y que ojalá disponga de un timbre para poder llamar en la noche si se presenta alguna complicación.
El geriatra explica que también es ideal que tenga un baño propio. Lo aconsejable es que posea una ducha a ras del suelo para que pueda entrar y salir sin necesidad de levantar las piernas y, además, que tenga un asiento para que se pueda lavar sentado.