Pocas veces llega al Cuarto de Urgencias del Hospital Santo Tomás, una persona que ha sido víctima de una dormilona.
Lo cierto es que la mayoría de los afectados prefieren atenderse en una clínica, hospitales privados o en casa, con tal de evitar un escándalo público.
Los delincuentes que se dedican a drogar personas, principalmente en discotecas, clubes nocturnos y bares donde el alcohol y la adrenalina están a la orden del día, buscan que su víctima esté hasta la "zapatilla", es decir, bien borracho.
Cuando consiguen los dormilones o dormilonas a una persona que está totalmente ebria, pueden drogarla con facilidad y así robarle sus pertenencias, tener relaciones sexuales o extraer algunos de sus órganos vitales.
LOS HECHOS
Tal es el caso del pasado domingo, cuando un sujeto de generales desconocidas ingresó a la Sala de Urgencias del Hospital Santo Tomás.
La víctima de las dormilonas procedía del Mercado Público, San Felipe.
LA ENTREVISTA
Con él llegó su amigo, quien contó que el afectado se encontraba bebiendo desde hacía varias horas.
"No sé sinceramente qué ocurrió, pero lo único que me acuerdo es que lo dejé con unas muchachas en la barra del bar en donde estábamos disfrutando", dijo.
"De pronto fui al baño y cuando regresé, él se terminó de tomar el trago y empezó a hablar de forma incoherente".
RECOMENDACION
Una de las formas en que llegan es que echan la droga dentro del vaso con que se toma el trago.
Por eso es preferible que cuando anda de parranda, nunca deje el trago solo, siempre debe tenerlo al alcance de su vista.
Otra recomendación es que si va a beber, que preparen el trago en su presencia.
Además, si alguien le va a llevar una cerveza, fíjese que ésta esté sellada.
Precaución es la clave.