Panamá cuenta con un hato ganadero relativamente sano. Son pocas las enfermedades serias o graves que minan la población ganadera en el país, especialmente la vacuna.
Sin embargo hay una auténtica plaga de la que no pueden escapar las reses panameñas: El cuatrerismo.
Es un auténtico dolor de cabeza para los ganaderos, quienes ven diezmados o castigados sus bolsillos y patrimonio. Las pérdidas globales por este delito son considerables.
Lo triste que se ven afectados los que tienen extensos rebaños, sino pequeños y medianos productores, que a lo sumo a veces sólo cuentan con una que otra “chuerita” de la que sacan la leche para el gasto y hacer
DURO DE ERRADICAR
Diversos mecanismos legales se han establecido para castigar este tipo de fechorías, pero o no han funcionado o no se han aplicado adecuadamente, la queja de los productores pecuarios es general en todas las provincias del territorio nacional.
El cuatrerismo es como una plaga, difícil de erradicar. Un mal semejante a una garrapata, metida en lo profundo de la oreja de una res, muy duro de arrancar.