El ex seminarista Marco Manjarrez estaba coherente y en buen estado mental al momento en que asesinó de catorce puñaladas a monseñor Jorge Altafulla, suceso registrado el 19 de mayo de 2002.
Lo anterior se infiere de consideraciones formuladas por el psicólogo forense Luis Rodríguez, tras comparecer ayer a la sala de audiencias del Segundo Tribunal Superior de Justicia.
Igual exposición dio la doctora Elaine Breissan tras asistir al cuarto día del juicio donde a diario llegan monjas, amigos y parientes de monseñor Jorge Altafulla, estudiantes de derecho, psiquiatras....
Breisan asegura que el sindicado mantiene toda su disposición mental y normal, no sufre de ningún tipo de transtorno.
En la audiencia de ayer se originó un nuevo incidente entre un ciudadano y seguridad de la Corte Suprema de Justicia.
El ciudadano pretendía repartir una volante, la cual contenía supuestas verdades de la Iglesia Católica y en defensa del sindicado Marco Manjarrez, quien sufrió un supuesto mareo.
El fiscal Cuarto Superior, Dimas Guevara, aseguró que en el momento del homicidio, Manjarrez gozaba de sus facultades mentales.
Manjarrez utilizó la frase: "Sucio, deja a mis pela’os", con la intención malévola de dañar la imagen de monseñor Altafulla.
Monseñor no era homosexual ni era alcohólico, sostuvo la abogada querellante.
En tanto, el abogado defensor Rafael Rodríguez, indicó que Manjarrez fue sincero en la narración de la tragedia ocurrida en la tarde del 19 de agosto de 2002.
Para hoy, se espera comparezca el doctor Guillermo Solórzano Niño, especialista colombiano, quien dictaminó que el procesado Marco Antonio Manjarrez Davis padecía problemas mentales, diagnóstico que ha sido refutado por otros colegas panameños.