El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, visitó el penal donde prisioneros iraquíes sufrieron abusos por parte de soldados estadounidenses.
En la prisión, el secretario de Defensa dijo a cientos de soldados que las torturas y humillaciones que se produjeron en esa prisión fueron un "golpe" para toda la misión estadounidense en Irak, y aseguró que todos los responsables serán llevados a la justicia.
"Unos pocos han traicionado nuestros valores y manchado la reputación de nuestro país", dijo Rumsfeld a los soldados. "Estoy perplejo. Fue un duro golpe", agregó.
Rumsfeld, quien estuvo acompañado por el jefe de las Fuerzas Armadas, general Richard Myers, e importantes abogados del departamento de Defensa, aclaró al llegar a Bagdad que no había realizado este viaje sorpresa a Irak para "apagar un incendio".
Militares de alto grado que integran la delegación admitieron que el escándalo internacional causado por las imágenes de Abu Ghraib motivó el sorpresivo viaje de Rumsfeld a Irak.