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EDITORIAL
Asilo a balseros
Cruzar en barco el Estrecho de la Florida, el cual separa América del Norte de Cuba, es toda una proeza. Pero llegar a nado, todavía más. Un grupo de cubanos se decidió traspasar la barrera de agua, atraídos por la libertad que ofrece Estados Unidos. En esta odisea, muchos caribeños mueren en la acción, ahogados por el traicionero mar, masacrados por los tiburones o el arresto sumario de las autoridades cubanas.
En el rejuego de la guerra de palabras entre La Habana y Washington sobre el futuro de los cubanos refugiados que huyen por mar hacia territorio estadounidense, Panamá vuelve a la palestra al involucrarse en esta crisis, la cual data de 44 años.
La semana pasada, varios cubanos llegaron a tierra firme, pero fueron detenidos por los Guardacostas de Estados Unidos. La Ley de Ajuste Cubano de 1967 indica que todo nacional de ese país que pise la Unión Americana, será considerado asilado político de Washington. Empero, si el refugiado cubano es arrestado antes que llegue a las playas de los Cayos o de Miami, los balseros deben regresar a Cuba.
En esto, el cónsul panameño en Miami decidió ofrecer a los cubanos que no lograron llegar a las playas de La Florida, la opción de establecerse en el istmo, como refugio en un tercer país, para evitar que regresen a Cuba. Por supuesto, esta acción motivó muchas reacciones de parte de La Habana y de Washington.
Como el fantasma de los frustrados hechos que ocurrieron en la embajada mexicana hace más de un año en La Habana , cuando cubanos intentaron pedir asilo en tierra azteca al asaltar la delegación de esa nación, las tropas de Fidel fueron desplegadas alrededor de la misión diplomática panameña, para impedir que un tropel se tomará la sede, que es un pequeño territorio panameño dentro de la isla socialista, según dispone el Derecho Internacional. Quien entre en dicha embajada, estará virtualmente en territorio panameño.
La actitud del gobierno panameño en cooperar con los refugiados cubanos no es la primera vez que nuestro país interviene en la crisis cubano - estadounidense. Con el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, en 1994, se recibieron miles de balseros cubanos en un campamento situado a orillas del Canal de Panamá.
Panamá y Cuba han mantenido relaciones diplomáticas intensas en los últimos años. En cierto grado, algunas veces nos entendemos con dicho régimen, otras veces pasamos a criticar los métodos represivos de los comunistas cubanos en contra de todo esfuerzo de promoción de la democracia participativa.
En la actualidad, las relaciones cubano-panameñas están en el nivel más bajo, debido al caso de Posada Carriles y su grupo anticastrista, tras ser detenidos por planear un supuesto atentado en contra el dirigente cubano en el 2000, durante una Cumbre Iberoamericana..
Indudablemente, es un papel correcto de la diplomacia panameña el ayudar a la causa humanitaria de los refugiados de conflictos políticos como el caso cubano, pero también se deben medir las consecuencias de semejante decisión.
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PUNTO CRITICO |
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