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Panamá vive en toda su plenitud el sistema democrático electoral, el mejor indicador es de que todo el mundo quiere ser candidato y la muestra es la cantidad de propaganda que vemos por todas partes.
En estos días es usual ver que alguien nos sonríe desde muy lejos, nos llaman por teléfono o nos gritan desde un carro para decirnos soy candidato por tal partido, espero tu respaldo. Los panameños con aspiraciones electorales poco piden para los otros puestos de elección, incluyendo el de Presidente.
Nos damos cuenta de la gran cantidad de amigos en todos los partidos, que el país cambia, en cuanto la importancia de votar en una elección, anteponiéndose más la relación interpersonal al color de las banderas políticas.
Este es un fenómeno que se está dando y pareciera que los odios, las diferencias de partido van quedando atrás, buen síntoma para la convivencia pacífica del país y la transformación de la cultura política.
También es un buen mensaje para quienes han hecho del odio una táctica política porque en una votación donde los veteranos sabemos que no vale la pena la violencia verbal ni física y un 40 por ciento de los que definen el torneo electoral son jóvenes, la cosa no es tan fácil para convencer al votante. El Panamá de hoy es muy diferente al de ayer y los jóvenes esperan un futuro diferente. |