Un reciente estudio de la policía de tránsito lanzó cifras reveladoras: el 92% de los accidentes de tránsito fatales son causados por errores humanos; los cuales implican distracción, falta de cuidado, la alta velocidad, la temeridad, el desorden en el manejo, y el alcohol. El resto de los accidentes fatales puede atribuirse a fallas mecánicas.
Las cifras hablan por sí mismas. El mensaje es: manejar implica una enorme responsabilidad, la cual no podemos evadir o minimizar, porque va a tener consecuencias que pueden llegar a ser fatales.
La responsabilidad parte de mantener el auto en buenas condiciones mecánicas, atender las señales, respetar los límites de velocidad, y siempre procurar estar en los 5 sentidos cuando nos sentamos detrás del volante (o sea, no beber alcohol ni drogarse).
También implica no estar haciendo otras cosas que nada tienen que ver con conducir, como leer, conversar por celular, saludar a gente en la calle u otros vehículos, comer, tomar refrescos, o maquillarse.
El menor parpadeo en el volante puede significar un estrellón. Y aunque no sea fatal, todos los que tienen carro pueden constatar el susto, la pérdida de tiempo y de dinero que puede resultar de un accidente de tránsito.
Si las imágenes de accidentes de tránsito que usted ve en este y otros medios de comunicación no son suficientes como para hacerle entender, entonces nada lo hará, ni las boletas, ni los policías de tránsito vigilantes.
Pero tal vez sí lo haga entender una mala experiencia de estrellarse mientras no pone antención. Ojalá que esa lección no le cueste demasiado en su integridad física.