En la investigación que se realiza contra los tres ex miembros del Servicio de Protección Institucional (SPI): Arles Araúz, Fernando Aguilar y Rodrigo Ureña, preliminarmente no se pudo comprobar el uso de sus armas de reglamento para custodiar a David Murcia Guzmán en el Hotel Sheraton en octubre de 2008.
Una fuente consultada confirmó que no se puede aplicar el peculado de uso en esa investigación contra los ex escoltas presidenciales, debido a que los testigos citados a la Fiscalía Segunda Anticorrupción nunca vieron a los seguridad de Murcia con sus armas.
Entre los testigos que declararon ante la fiscalía se encuentran: Álvaro Bravo, quien contrató a los ex SPI; los jefes de seguridad de los hoteles Sheraton y Playa Bonita, incluso un escolta de la Procuraduría General de la Nación.