El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, trataba de reorganizar su base de apoyo, sacudida por el rechazo en el Senado del decreto que prohibía los bingos y desgastada por rivalidades internas que están facilitando el juego de la oposición en un año electoral.
Lula tuvo una "jornada negra" cuando el Senado rechazó, por un solo voto (32 a 31), el decreto para clausurar los bingos.
Con ese decreto, Lula esperaba frenar las repercusiones del escándalo del video que mostraba a Waldomiro Diniz, un ex asesor de Dirceu, pidiendo coimas a un jefe de los juegos de azar para financiar campañas electorales.