Grecia se esforzaba ayer jueves, por contener las repercusiones de los ataques con bombas de esta semana, atribuidos a anarquistas locales, que pusieron en duda el sistema de seguridad para los Juegos Olímpicos de agosto.
Los ataques del miércoles, a 100 días de la apertura de los Juegos el 13 de agosto, destruyeron sólo una estación de policía pero dieron lugar a especulaciones.