EDITORIAL
La hora del destino
Dentro de pocas horas los
panameños estaremos inmersos en escoger la terna que por cinco años
asumirá las riendas de esta nación. No se trata de una elección
más sino la más importante de las elecciones que hemos tenido
en nuestro Panamá.
Tres diferentes ciudadanos encabezan diferentes nóminas y para
ello, en su campaña proselitista, han proclamado una serie de virtudes
con la que reclaman el voto de sus electores. Martín Torrijos, de
Nueva Nación; Mireya Moscoso, de Unión por Panamá,
y Alberto Vallarino, de Acción Opositora, se disputan el favoritismo
de los comicios y todos parecen haber encontrado en el pueblo algún
tipo de respaldo en esta contienda electoral que sólo llevará
un aspirante al solio presidencial.
El candidato triunfador tendrá que estar comprometido con el
futuro de la nación. Esto significa una alianza perpetua con el futuro
que redunde en positivos beneficios para el país. En pocas palabras,
se advierte que no puede haber demagogia en su propuesta y la línea
a favor del pueblo debe ser vertical y no zigzagueante.
A los pueblos les llega también su hora del destino y Panamá
está viviendo su suprema hora que no admite equivocaciones. Estamos
por protagonizar como pueblo nuestra verdad más auténtica
y reclamamos el derecho y respeto que debe merecer esta decisión
como conglomerado humano. El cielo nos juzgará si pecamos al elegir
malos gobernantes. El aforismo que "los pueblos tienen los gobiernos
que se merecen" podría repetirse en nuestro medio, pero ello
dependerá de una decisión histórica que definirá
el porvenir de un pueblo.


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