Boris Chavarría vence a la vida
con su discapacidad
Delsi Sánchez M.
Chiriquí - EPASA
Al llegar a la residencia
de Boris Chavarría lo encontramos trabajando muy afanosamente en
lo que le gusta, confeccionar antenas de televisión. A la edad de
cuatro años Boris Chavarría perdió sus dos piernas
como consecuencia de un accidente de automóvil. Según cuenta
su madre, los médicos que atendieron a su pequeño hijo decidieron
amputarle las piernas para que se pudiera salvar, hoy tiene 28 años
de edad y este joven se gana la vida confeccionando antenas para televisión,
colgaderas para sembrar plantas y arreglando bicicletas.
Para trasladarse de un lugar a otro, Boris utiliza una bicicleta, la
cual es manejada increíblemente afirmando parte de sus piernas sobre
uno de los pedales, el timón es conducido con la mano izquierda y
con la derecha, la cual es cubierta con un guante de jardinería es
afirmada en la carretera, para impulsarse.
Boris se comunica por medio de señales ya que es sordomudo, pero
estas discapacidades físicas no limitan el ingenio y la creatividad
de este dinámico joven que vive en la comunidad de Manaca Norte en
el distrito de Barú, provincia de Chiriquí y a quien sus vecinos
y amistades aprecian mucho, por su don de gentes y sus ansias de vivir.
La señora Francisca Olaya de Chavarría dice que ha procurado
darle lo mejor a su hijo, especialmente en lo que respecta a su salud, para
ello lo ha llevado a realizar terapias de lenguaje, las cuales le han ayudado
mucho ya que él aprendió a hablar, pero últimamente
no quiere hacerlo y solamente se limita a comunicarse por medio de señas.
Fue a la escuela y siempre le han inculcado a no depender de los demás,
al punto que él mismo se compra su ropa, sale solo, hace deportes;
en fin el no tener sus piernas completas no ha sido un obstáculo
para trasladarse de un lugar a otro, actividad que realiza siempre sobre
su bicicleta.
Para su madre, Dios ha sido el baluarte primordial en la vida de su hijo,
ya que con la ayuda del Omnipotente ha superado las incontables barreras
que se le presentan día a día, porque la forma singular de
ser de Boris, de aceptar su condición sin recriminarle a nadie, lo
ha llevado a no aceptar las prótesis que se le han comprado, prefiere
seguir con su forma particular de conducir su bicicleta.
Ahora lo que le urge a los familiares de Boris y muy especialmente a
su madre, es que personas de buen corazón le ayuden a montar un pequeño
taller donde poder trabajar, ya que no le gusta depender de nadie para ganarse
honradamente el dinero que guarda para comprar sus artículos de uso
personal.
Cabe resaltar que Boris trabaja todos los días dentro de su casa,
elaborando las antenas de televisión confeccionadas a base de tubos
de PVC y alambre dulce, las cuales las vende en B/. 10 ó B/. 12,
dependiendo del tamaño de las mismas, pero que son muy efectivas
a la hora de ver algún canal; además es muy hábil haciendo
las colgaderas y maceteros para adornar las viviendas, la señora
Francisca dice que su hijo es un experto armando y componiendo bicicletas
de todo tamaño y estilo.
La necesidad más grande de Boris es conseguir materiales para
construir su propio taller, además de algunas herramientas para poder
seguir haciendo todos los trabajos que él ha aprendido a realizar,
gracias a los dones dados por Dios.
Actualmente el juego que más le gusta practicar es el dominó,
debido a que por su condición, los otros se le hacen más difícil
de efectuar.
Este inquieto joven ha sido visitado por muchas personas, quienes han
sacado a la luz pública la situación que vive, pero según
su madre, no ha visto ningún resultado positivo a través de
estas publicaciones, por lo que solicita a las personas deseosas de ayudar
al prójimo se manifiesten para hacer realidad el deseo que siempre
ha tenido Boris: tener su propio taller.
Exhortamos a la comunidad a ayudar a este joven que es un ejemplo para
los seres humanos que vivimos quejándonos de todos los sinsabores
del diario vivir sin tomar en cuenta que hay personas que viven en situaciones
muy difíciles y sin embargo siempre sonríen a la vida.


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