Irresponsabilidad es la palabra que más le cae a aquellos panameños y panameñas que están pensando no votar en el referendo del Canal.
Lástima es lo que deberíamos sentir por aquellas personas que no les interesa con lo que ocurra en su país, pues es un derecho ejercer el voto para participar de la democracia como nación libre y soberana, sobre todo en este tema de mucha importancia.
Amor es lo que no demuestran los indiferentes con su Patria que los llamará a votar una vez más y decidirán quedarse tirados en sus camas, ignorando lo que ocurre a su alrededor.
Pena es lo que deberían sentir porque rechazarán el llamado de una nación que se prepara para definir el futuro del Canal de Panamá.
Tristeza sentimos todos cuando escuchamos comentarios de personas que aún no se definen su postura del sí o del no cuando le toque votar.
Estimado amigo (a) puedo seguir buscando más palabras que describan la irresponsabilidad más grande que estás pensando hacer, pero hago una pausa para que comprendas que no es sano que tu asiento se quede vacío, esperando que tu presencia física lo llene.
El próximo referendo tiene una peculiaridad especial y es precisamente lo importante que tu significas para la Patria, una novia que ha demostrado amor en todo momento, a pesar de las historias negativas, pero es un amor que no te dejará ni el día en que te mueras.
Si has pensado en renunciar a este derecho, conversa, como dijiste alguna vez, con tu almohada o, mejor dicho, con tu conciencia cívica porque el Canal espere ser modernizado, pero depende de lo que digas tu en su momento.
En esta ocasión, amigo, ilústrate bien y conoce la propuesta de ampliación.