Xavi Hernández, centrocampista del Barcelona, dijo ayer que la eliminación europea de su equipo ante el Inter "es una pena, sobre todo por la afición", y reconoció que los jugadores aún se sienten "culpables por no haber podido regalar la alegría de estar en la final".
"Estamos aún más dolidos porque la afición lo dio todo y más, y a nosotros nos faltó un gol. Fue una gran decepción. No pudo ser, pero hemos de seguir para al menos darles la Liga", ha comentado Xavi, capitán del Barça en el encuentro ante el Inter (1-0).
Aunque reconoció que el equipo vive "un día triste", Xavi ha animado a sus compañeros a "hacer borrón y cuenta nueva" y a afrontar "con optimismo" lo que queda de temporada. En juego está el título de Liga "y todo el mundo firmaría estar en nuestra situación", aseguró.
Resignado a olvidarse de la final de la Liga de Campeones, Xavi ha reivindicado la temporada de su equipo y ha asegurado que "ganar la Liga sería hacer una temporada fantástica porque la Champions es una competición de pequeños detalles", y ha abogado porque el Barcelona sepa mantener "la mentalidad de seguir siendo un equipo ganador".
El nuevo ánimo del barcelonismo es, a juicio de Xavi, una de las mejores consecuencias del partido ante el Inter. "Nos sentimos orgullosos de esta afición y de haber contribuido a este cambio de mentalidad. Antes, en el club reinaba el pesimismo y la cultura del ay, ay, y ahora la gente está convencida de ganar y remontar. Por eso nos sabe tan mal, por toda la afición", subrayó.
Ante el Inter, según Xavi, el Barcelona fue víctima "de la ansiedad y la tensión" fruto del ambiente generado en torno al partido, pero también del encuentro de ida, explicación futbolística a la eliminación de la Champions: "En el partido de vuelta fuimos nosotros mismos. En la ida, en cambio, fallamos. No estuvimos finos ni hicimos nuestro fútbol. Esa fue la clave de la eliminatoria".