Un día el P. Juan le dijo a Monseñor Tejeira: "Pídale un milagro al Niño Jesús" El obispo le dijo: "No me atrevo a pedirle milagros porque soy un pecador". Y el P. Juan le dijo: "Yo soy más pecador y le pido milagros y los obtengo. ¿Qué piensas tú cristiano lector de esto?
"Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. El estaba al principio en Dios. Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho" (Jn 1, 1-3). "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad" (Jn 1, 14)... "Estaba en el mundo y por Él fue hecho el mundo, pero el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron" (Jn 1, 10-11). "Mas a cuantos le recibieron dióles poder de venir a ser hijos de Dios: a aquellos que creen en su nombre; que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de la voluntad de varón, sino de Dios, son nacidos" (Jn 1, 12-13). "A Dios nadie lo vio jamás; el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, ése le ha dado a conocer" (Jn 1, 18).
Y el Hijo de Dios se hizo hombre y vivió entre nosotros, y hemos visto su gloria que recibe del Padre como Hijo Único, lleno de gracia y de verdad". Palabra de Dios.
¿Qué hermoso ejemplo! Una joven deseaba casarse con un magnate riquísimo pero la familia de él era opuesta. Consultó al P. Juan. Su consejo fue: "Hágale los nueve domingos al Niño Jesús, el protegido Hijo de Dios; ofrézcale después de casada una limosna grande para los pobres. A los nueve días hubo boda. Pero la novata esposa olvidó todo. Surgieron los contratiempos: pelea continuas ante los casados. Más tarde consultó a un sacerdote y lloraba a cántaro. El Sacerdote le dijo: "Ah, ¿es que usted cree que con el Niño Jesús, por ser niño se pude jugar y ganar? Le dio un esposo rico y negó ayuda a los pobres. Si no cumple lo prometido no habrá salvación alguna. Remordida la conciencia, la joven esposa empezó a traer mucho chocolate y ropa nueva para las gentes muy necesitadas, y el hogar logró ser feliz por milagro... y renació la paz.
¡Ojo! Pediré perdón a Dios por mis pecados y haré el propósito de no volver a cometer falta alguna. Del milagro se obtiene la fe no la santidad.