Los resultados de la reunión entre los mandatarios Ricardo Martinelli y Barack Obama deben ser revelados de manera transparente a la población panameña. Los estadounidenses son expertos en tratar de introducir algunos temas en ese tipo de encuentros, tratando de buscar ventajas para sus propósitos como potencia hegemónica.
Así las cosas, cuando hoy a las 3:45 pm se desarrolle la reunión en la Oficina Oval de la Casa Blanca, la delegación panameña debe estar clara en sus posiciones y al completar su gira en Washington tendrá que presentar un informe al país, para evitar futuros mal entendidos, sobre todo en los temas de seguridad, fiscales y operaciones para frenar el narcotráfico y lavado de dinero.
El plato fuerte será el tema comercial. Estados Unidos está inmerso desde hace años en una grave crisis económica. Panamá por el contrario, es uno de los países con mayor crecimiento en el continente. Sin duda que los norteamericanos están ahora apresurados a firmar un Tratado de Libre Comercio con nuestro país, porque observan alguna ventaja para la exportación de sus productos.
Frente a ellos, los técnicos panameños deben preparar estrategias que compensen la merma en las recaudaciones por los impuestos de importación que hoy se aplica a los productos procedentes de Estados Unidos, cifra que se estima entre 40 y 50 millones de dólares. Se estima que cerca del 60% de las recaudaciones por impuestos de importación provienen de productos de Estados Unidos, que pagan un arancel promedio del 15%.
Desde 1999, con la salida de las tropas del Comando Sur y la entrega del Canal a manos panameñas, se rompió ese lazo de cierta dependencia de los Estados Unidos, ahora debe imperar una relación de respeto mutuo y amistad, entendiendo Washington que no somos el patio trasero de nadie.