"Todos iguales y todos diferentes" y "Una sola raza: la raza humana" son eslóganes en los que se ha concretado el sueño de un mundo sin desigualdad. Pero la realidad es que el 40% de la humanidad vive con menos de $2 al día, mientras que una vaca europea recibe una subvención diaria de $5.
Desde hace años, los indicadores del Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo miden el grado de pobreza de los países en sus diversas facetas: falta de educación, problemas de salud, desigualdades económicas, partiendo de que "la verdadera riqueza de una nación está en su gente", según se decía ya en el Informe de Desarrollo Humano de 1990. El Informe de 2010 señala que, en las dos últimas décadas, el desarrollo humano ha avanzado considerablemente.
Sin embargo estos años han sido también testigos del aumento de la desigualdad, tanto entre países como en el interior de estos, y se ha comprobado que los actuales modelos de producción y consumo no son sostenibles. En algunas regiones, como el sur de África y los países que formaban la ex Unión Soviética ha habido períodos de retroceso.
Todos somos iguales, pero en nuestro mundo convive la pobreza con la abundancia de una forma escandalosa. En los países ricos, solo uno de cada 100 niños muere antes de cumplir cinco años. En los países más pobres, una quinta parte de los niños no llega a los cinco años. Asimismo, en los países ricos, solo el 5% de todos los niños menores de cinco años sufre de malnutrición; en las naciones pobres, la cifra es diez veces mayor.
Un grupo de científicos británicos y estadounidenses de las universidades de Sheffield y de Michigan, capitaneados por Mark Newman y Danny Dorling, ha aprovechado la fuerza que tienen los mapas para hacer visibles las desigualdades sociales que viven las personas en nuestro planeta. De modo que esas diferencias abismales, reflejadas en datos y números, se hagan visibles en la realidad y sea más fácil tomar conciencia de ellas.
Que sirvan al menos para crear una mayor conciencia y fomentar el desarrollo humano sostenible; porque "un mundo desigual tiene más posibilidades de ser un mundo enfermo".