El Evangelio, asiduos lectores, es una porción de la Palabra de Dios, tomada de las Sagradas Escrituras (Biblia). Palabras escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para creyendo, tengáis vida en su nombre. "Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente perfecto para toda buena obra". Timoteo 3: 15-17.
Cuando los judíos preocupados e inquieto le preguntaron a Juan el Bautista, ¿eres tú el profeta? Éste le respondió diciendo: Yo bautizo con agua; más en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que está ante de mí, del cual no soy yo digno de desatar la correa del calzado. Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios. Otro testimonio de Juan: la transformación del agua en vino en la "Boda de Caná", a insistencia de su madre la Virgen María. Dios llamó al esposo de la casada y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo en Caná de Galilea Jesús, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en Él.
En la fiesta de Jerusalén muchos creyeron en su nombre por las señales que hacía; pero Jesús mismo no se confiaba en los asistentes, porque los conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues sabía lo que habría en el hombre. De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado.
Recuerden que los judíos y samaritanos no se podían ver.
Pero Dios, con todo paciencia y serenidad le dijo: si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y Él te daría agua viva.