Rusia despidió con duelo nacional, honores militares y servicios religiosos a Borís Yeltsin, su primer presidente y el hombre que acabó con el régimen comunista soviético.
Los restos de Yeltsin fueron sepultados en medio de salvas de artillería en la alameda central del cementerio moscovita de Novodiévichie, donde descansan los personajes ilustres del país.
Decenas de personalidades y altos cargos extranjeros se dieron cita en Moscú para dar el último adiós a la figura que cambió la historia de Rusia y también la escena internacional a comienzos de los años noventa del siglo pasado
El armón con el féretro de Yeltsin, precedido por oficiales que portaban las condecoraciones del primer presidente de Rusia, fue recibido en Novodiévichie por una guardia militar de honor.
La bandera que cubría el ataúd, todavía abierto, del ex presidente fue entregada a su esposa Naína Yeltsin.
La misa de cuerpo presente fue oficiada en la Catedral de Cristo Salvador por el miembro del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Gracias precisamente a Yeltsin fue reconstruida esa catedral, dinamitada por el régimen comunista el 5 de diciembre de 1931.
DUELO NACIONAL
Miles de moscovitas acudieron al templo mayor de la Iglesia Ortodoxa para despedirse de Yeltsin, quien falleció el pasado lunes a la edad de 76 años.
La capital rusa no asistía a un sepelio tan solemne desde marzo 1985, desde los funerales de Konstantín Chernenko, ex líder de la URSS.