"Todo está caro... ya no se puede". Esta es la frase que muchos pegan como grito al cielo ante el encarecimiento del costo de la vida en la ciudad de Panamá y sus alrededores. El aumento de los combustibles, el posible alza de las tarifas eléctricas, la canasta básica que se incrementa, hacen difícil la vida.
Por ello, no fue una sorpresa descubrir en el reconocido Almanaque Mundial Navarrete de 2004-2005 las cifras de varios estudios hechos por consultorías de México y Suiza, que ponen a la ciudad de Panamá como la quinta urbe latinoamericana más cara de la región, situándola en un nivel ascendente.
El creciente desarrollo de la ciudad de Panamá, que es un emporio comercial global gracias a la envidiable posición geográfica y su Canal interoceánico, es la mejor evidencia de una realidad que todos sus habitantes desde hacía rato: La urbe que se fundó un 15 de agosto de 1519, es hoy por hoy considerada como la más cara de Centroamérica y del Caribe, sólo superada en muy pequeño margen por San Juan de Puerto Rico.
La presencia del dólar, que es de curso legal desde 1904, además del desarrollo bancario y la llegada de más turistas al Istmo, ha puesto en la mira de los inversionistas a nuestro país que buscan consolidar en proyectos de envergadura en la capital del Istmo. Empero, también estos factores se vuelven muy negativos a la hora de evaluar el ambiente socioeconómico de Panamá.
En la ciudad de Panamá se ven los ejemplos claros de la desigualdad social. La urbe es el clásico punto de referencia cuando hablamos de la mala distribución de la riqueza e. Panamá tiene el no tan agradable segundo puesto entre las ciudades donde no se reparte bien los beneficios económicos.