Tras los solemnes funerales de Estado celebrados en presencia de reyes y líderes políticos de todo el mundo, los monegascos despidieron a Rainiero con una misa de réquiem previa a su entierro en la más estricta intimidad.
La inhumación de los restos del hombre que durante más de medio siglo de reinado transformó este pequeño Principado mediterráneo en un país próspero y mundialmente conocido tuvo lugar anoche, según fuentes del Gobierno monegasco.
El Palacio oficialmente eludió precisar el momento de la sepultura y se limitó a decir que sólo estarían presentes los familiares más cercanos de Rainiero, con sus hijos, Alberto, Carolina y Estefanía, a la cabeza.
Los restos de Rainiero ahora reposarán en el ábside de la catedral de Mónaco, junto a los de su esposa, la mítica actriz convertida en princesa Grace Kelly, verdadera artífice del glamour del Principado y que perdió la vida trágicamente en 1982 al volante de su coche.
Con su inhumación se cerrarán, al menos por ahora, los numerosos homenajes a Rainiero desde su muerte, el pasado día 6 a los 81 años de edad y tras una larga agonía, con los funerales de Estado como punto culminante.
Para las exequias solemnes, la Catedral monegasca acogió a 61 delegaciones internacionales, entre las que había nueve jefes de Estado, encabezados por el rey Juan Carlos I de España, los monarcas de Suecia y Bélgica, la reina de Noruega y el presidente francés, Jacques Chirac.