El ministro de Desarrollo Agropecuario, Laurentino Cortizo, manifestó que Panamá para su evaluación positiva en el tema de las vacas locas por la Comunidad Económica Europea, debe probar que la carneharina que se importó de 1993 al 2001 no se utilizó para rumiantes, sino para comida de perros y gatos.
"Lo que se adelanta es que la carneharina registrada en EE.UU. que salió para Panamá fue materia prima que utilizaron para procesar alimentos de mascotas para perros y gatos, y, afortunadamente, tenemos todas las licencias de importación de esos años que dan fe de nuestro testimonio", concluyó.