El Barcelona dio ayer un paso más hacia el título de Liga al ganar por la mínima al Villarreal en el Camp Nou (1-0), en un partido frío y gris que ambos equipos encararon casi como un amistoso de Semana Santa antes de afrontar las semifinales de la Liga de Campeones más que como un encuentro de Liga en el que estaban en juego tres puntos.
Tanto Rijkaard como Pellegrini decidieron reservar a algunos de sus hombres para sus respectivos compromisos europeos, y catalanes y valencianos apostaron por jugar un partido sin la máxima intensidad.
Sin embargo, apenas había pasado media hora de juego y, paradojas del fútbol, tres hombres ya habían sido sustituidos por lesión: Larsson y Ezquerro, del lado azulgrana, y Gonzalo, por parte del conjunto amarillo.
Oleguer, Giuly y Edmilson ya habían avisado a Barbosa antes de que, a los diez minutos de juego, Eto’o bailara frente a Peña y se revolviera para fusilar por bajo al meta del Villarreal (1-0).